Deporte y corazón

No hace tantos años de la época en la que todos los aficionados a los deportes tenían que abandonarlos cuando les llegaba la edad de tener niños porque era imposible compaginar las dos cosas. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, las posibilidades de realizar deporte con tus hijos han aumentado enormemente.

Durante el embarazo:  Evidentemente si eres de las que practicas lucha grecorromana o puenting, te recomendamos que durante el embarazo lo suspendas, pero si practicas deportes más mayoritarios como el running, la bici o la natación, puedes seguir con ellos hasta bien avanzada la gestación siempre y cuando no haya ninguna contraindicación por parte de tu ginecólogo. Es muy probable que la intensidad del entrenamiento tenga que ir disminuyendo con el paso de las semanas porque la fatiga será mayor, pero podrás seguir adelante. Si te prohiben tu deporte habitual siempre puedes recurrir a ejercicios más tranquilos y controlados como el Pilates que te servirán para evitar los dolores de espalda que por desgracia se asocian tan frecuentemente al embarazo y para mantener un buen tono físico que te ayudará tanto en la gestación como en la recuperación postparto y que te facilitará la vuelta a la actividad deportiva una vez que tu peque se presente.

Tras el parto: Por si todavía no has tenido hijos y te estás planteando volver a hacer ejercicio apenas nazca tu primero te vamos advirtiendo desde aquí de que al menos los primeros 25-30 días debes hacer reposo. Vale que no hace falta que hagas una cuarentena estricta de las que hacían nuestras madres en las que la mujer no podía casi ni ponerse en pie, pero desde luego que tampoco estarás para ponerte a dar saltos como si hubieses tenido una gripe o algo así.

Y sí, ya sabemos que no hay nada imposible y que querer es poder y todo eso, pero después del parto necesitas un mes ( mínimo) para poder empezar de nuevo con la actividad. Eso sí, pasado ese mes y de manera paulatina, puedes empezar de nuevo con el ejercicio ( recuerda que todavía tendrás una cierta anemia que disminuirá tu resistencia al ejercicio) y nada te impedirá volver a tu estado previo.

Con el bebé: Tienes dos opciones para seguir con el deporte una vez que tu bebé vaya creciendo: o te programas con tu pareja para iros haciendo cargo de su cuidado… o te lo llevas puesto. Actualmente hay varios modelos de carrito que permiten la práctica del running sin riesgos para la empujadora  ( o el empujador que ellos también pueden). De esa manera podrás seguir haciendo lo que más te gusta y sin separarte de tu bebé

 

Salud Cardiovascular

Tal vez os pregunteis por qué incuimos en una página como esta dedicada a la salud de mamás y niños una página dedicada a la salud cardiovascular,( porque eso parece una cosa de viejos ¿no?).

Pues bien es importante saber que las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte a partir de los 40-45 años ( lo cual nos mete a muchas en el saco) y que la mayoría de ellas son prevenibles si nos cuidamos desde pequeñas, así que es muy importante aprender buenas costumbres desde la infancia.

¿Qué debemos hacer?

  1. Hacer ejercicio: El ejercicio es muy importante desde la infancia ya que produce beneficios tanto físicos ( mayor elasticidad, mejor estado de forma, disminución de dolores y patologías y , por supuesto, mejor salud cardiovascular) como psicológicos ( menor incidencia de alteraciones como la ansiedad). Por ello es importante que desde pequeños nos acostumbremos a mover un poco el cuerpo. A propósito del ejercicio es importante recordar que nunca es tarde para empezar ( se han visto beneficios para la salud a partir de la primera semana de la práctica de ejercicio) y que siempre existe alguna actividad a nuestra medida, si no te gusta correr puedes nadar, saltar a la comba o simplemente pasear. A lo mejor es suficiente con que dejes aparcado el coche y te muevas a pie, en bici o incluso en transporte público, solamente con eso ya estarás moviendo tus articulaciones y tu corazón.
  2. Come sano: Tenemos un post entero sobre los consejos nutricionales, pero si lo que quieres es un resumen rápido te diremos que compres comida fresca y que la cocines en casa evitando al máximo la comida procesada. Y abusa de los vegetales ( frutas, verduras y legumbres). No te arrepentirás
  3. Cuídate: Medidas tan sencillas como el control periódico de la tensión arterial pueden suponer la diferencia entre una  buena y una mala salud cardiovascular. A día de hoy el control de la tensión arterial en casa es muy sencillo gracias a la  existencia de los tensiómetros digitales que son muy fáciles de usar y no requieren casi ningún cuidado. Hay páginas en internet como tensiometroysalud que pueden ser de gran ayuda para buscar el aparato que más se adapte a nuestras necesidades entre todos los disponibles.
  4.  Descansa: Es muy importante que tengas un buen descanso de manera regular. Dormir 7 u 8 horas al día es imprescindible para mantener nuestro cuerpo y nuestra mente en perfecto estado. No dormir de manera habitual acaba produciendo un desgaste con una gran repercusión en nuestra salud.

Catarros y salud cardiaca

Seguro que ya os habrá tocado lidiar con más de un catarro de vuestros peques. Está claro que en cuanto llegan estas épocas de cambios de tiempo y más si van a la guarde, empiezan los catarros que arrastraremos durante unos meses.

¿Y qué podemos hacer?

Pues aquí teneis unas cuantas medidas:

  1. Ventilar bien las habitaciones: Todos los días es necesario ventilar como mínimo durante una media hora . Con ello conseguiremos un ambiente más sano y evitar el acúmulo de gérmenes en las habitaciones que luego nos producen los catarros
  2. Tener al día el calendario vacunal: Probablemente a muchas de vosotras os suene muy básico este consejo, pero a día de hoy hay todavía gente que no se da cuenta de todas las ventajas de estar correctamente vacunado y que no les han puesto a sus hijos todas las vacunas necesarias. Desde aquí solo podemos animaros a que lo hagáis. Más de un siglo desde que se empezó a utilizar la primera de ellas siguen demostrando su eficacia.
  3. Mantener un ambiente con una buena humedad relativa. Esto es más fácil en localidades costeras. Si vives en poblaciones secas es muy recomendable el uso de humidificadores en las habitaciones sobre todo durante la noche para permitirnos un buen descanso.
  4. Lavado de manos: vuestro y de vuestros peques. Si hablábamos antes de la eficacia de las vacunas sólo hay algo que ha demostrado incluso mayor eficacia en la prevención del contagio de enfermedades infecciosas y es el lavado de las manos al volver de la calle y antes de cada una de las comidas.
  5. Buena alimentación: Sí, ya sabemos que una buena nutrición no sólo sirve para evitar los catarros, pero entre otras cosas sirve para eso. Una alimentación que incluya alimentos frescos, abundancia de vegetales ( fruta y verdura) y baja cantidad de alimentos insanos como chuches, dulces, platos precocinados y grasas poco saludables nos procurará una mejor salud física y mental, disminuirá la posibilidad de que nuestros niños enfermen y en caso de que lo hagan estarán más preparados para hacer frente a las enfermedades.

Junto a estos consejos tan de sentido común y que cada uno de nosotros debería seguir siempre ( incluso los que no tengan niños), están los trucos que existen en cada pueblo relacionados con el catarro: que si la miel con limón, que si la cebolla debajo de la cama para evitar la tos… En general no hay estudios que demuestren su eficacia, pero sí que sabemos que, como mínimo, no produce daño, y si llevan tantos años aplicándose probablemente tendrán algo de valor.

Alimentación y tensión arterial

Ya dice el refrán que somos lo que comemos y cada vez parece que cobra más importancia esta afirmación. Las investigaciones resaltan cada vez más la importancia de una alimentación equilibrada y ordenada.

Desde aquí vamos a intentar daros unas pautas para que vuestra alimentación contribuya a vuestra buena salud.

  1. Cocina en casa: Este tal vez sería nuestro principal consejo. Cocinar en casa tiene una gran cantidad de ventajas. Además del ahorro económico ganaremos en salud y si lo hacemos en compañía ( con tu pareja, con tus hijos o con quien quieras) se consiguen grandes momentos de charla, anécdotas y descubrimientos que mejorarán sin duda nuestra vida. Además el experimentar nuevas recetas, probar cosas, disfrutar de los descubrimientos ( e intentar restarle importancia a los fallos los días en los que el plato en cuestión no nos salga) contribuyen en gran medida no solo a nuestra salud física sino mental y espiritual. Y no te preocupes si eres de los que no saben hacerse ni un huevo frito: a todo se aprende y hay miles de sitios en internet en los que obtendrás recetas sencillísimas para qu vayas mejorando poco a poco.
  2. Compra alimentos frescos: Porque claro, cocinar en casa está muy bien, pero cuando hablamos de cocinar nos referimos a comprar comida sin procesar y elaborarla de alguna forma. No nos vale con comprar un precocinado, abrir la tapa y encender el microondas. Los alimentos procesados por lo general tienen altas cantidades de grasas, sal y azúcar y son mucho menos saludables que los alimentos frescos.
  3. ¿ Ecológicos? ¿ Orgánicos? Pues no tenemos una respuesta muy clara a esta pregunta. ¿ Aportan algo más a nuestro organismo que los alimentos “normales”? Hay diversos estudios que no han sido capaces de encontrar asociaciones significativas entre el consumo de estos alimentos y una mejor salud. ( mientras que todos los estudios reflejan claramente los beneficios de consumir productos frescos frente a los procesados). Así que desde aquí no podemos recomendarte que los compres. Evidentemente los ecológicos son, como mínimo, tan buenos como los no ecológicos, así que si puedes permitirtelo ( suelen ser más caros) no te lo pienses , pero si no puedes comprarlos no te martirices pensando que estás maltratando a tu cuerpo y el de tu familia.
  4. Evita las bebidas azucaradas. En general la mejor bebida es el agua. Los refrescos,zumos etc deberías reservarlos para ocasiones especiales ( celebraciones, fiestas…) por su alto aporte calórico y poco o nulo interés nutricional. En cuanto al vino, cerveza… puedes tomarlos pero con moderación